Si Dios es amor, ¿por qué nos manda a tener temor de Él? El Dr. Stanley aclara que el temor del Señor no consiste en tenerle miedo a Dios, sino en reverenciarlo por encima de todo. Profundice en esta aparente contradicción y descubra la verdad de sus palabras: “El temor del Señor es la fuente de todas las bendiciones imaginables”.
Bosquejo del Sermón
¿Qué significa tener temor de Dios? Muchos piensan que se trata de estar aterrorizados del castigo divino. Pero tener temor de Dios es por completo diferente, y mucho más valioso. Esta semana, el Dr. Stanley reflexiona en lo que en realidad significa el temor de Dios, y por qué esa actitud transforma la vida del creyente en Cristo.
Pasaje clave: Deuteronomio 13.4
Lecturas de apoyo: Salmo 33.8; 34.7; 145.19; Proverbios 1.7; 3.7, 8; 9.10; 10.27; 14.26; 16.6; 19.23; Romanos 3.10-18; Filipenses 2.10; Hebreos 9.27
Aquellos que viven en pecado tienen razones para sentir miedo del Dios santo. Pero para los creyentes, el temor de Dios es una bendición.
►“El temor de Dios es la decisión más sabía que una persona puede tomar”.
Tener temor de Dios significa que nosotros…
Lo reverenciamos, lo honramos y lo exaltamos.
Lo adoramos y lo hemos puesto en el lugar más importante de nuestra vida.
Lo obedecemos y reconocemos su posición como Creador y Juez.
Diez razones para tener temor de Dios (y cómo somos bendecidos): Hacerlo…
Es algo que el Señor requiere (Dt 13.4). Dios nos manda a seguirlo, temerle, obedecerlo, servirle y aferrarnos a Él.
Es el principio del conocimiento verdadero (Pr 1.7). Si no tenemos temor de Dios, carecemos del cimiento de todo el conocimiento verdadero; solo así podemos saber quién es Él, y quiénes somos nosotros en relación a Él.
Es el principio de la sabiduría (Pr 9.10). Dios provee sabiduría a los que están dispuestos a suplicar, rendirse y entregarse por completo a Él.
Nos aparta del mal (Pr 16.6). Es Dios en nosotros quien crea un deseo genuino de hacer lo correcto.
Promueve la salud (Pr 3.7, 8). Honrar al Señor da salud a nuestro cuerpo y refresca nuestros huesos.
Nos da confianza (Pr 14.26). Cuando Dios mora en nosotros, nunca enfrentamos nada solos.
Es una fuente de vida. La vida de Cristo fluye por medio de los cristianos, mientras produce el fruto del Espíritu (Lea Pr 14.27).
Lleva a que los deseos de nuestro corazón sean cumplidos (Sal 145.19). Cuando tenemos temor de Dios, solo desearemos aquello que le agrada (Lea Sal 37.4). Y Él ha prometido satisfacer esos deseos.
Trae protección divina (Sal 34.7). El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen.
Nos lleva a la vida verdadera (Pr 19.23). El temor de Jehová produce incontables bendiciones.
► “El temor de Dios nos conduce a la vida abundante, a la vida verdadera”.
El costo de no tener temor de Dios:
La desobediencia a Dios es una necedad costosa y, en última instancia, inútil.
Una vida sin reverencia a Dios carece de dirección y de un verdadero significado.
Una persona que vive 40 años confiando en el Señor, lleva una vida más abundante que aquel que llega a los 70 años lejos de Él.
Después de ver el sermón
Reflexione en las maneras en las que el temor de Jehová transforma la vida. ¿Cuál es la que más necesita? ¿La sabiduría, la confianza o la protección? Esta semana, antes de tomar decisiones o reaccionar ante las dificultades, deténgase y recuérdese a sí mismo: Dios es santo, soberano y digno de reverencia.
Dedique tiempo para pensar en que vivir 40 años en reverencia a Dios produce una vida más abundante que 70 años sin Él. También, preste atención a esos momentos cuando honra al Señor y esos en los que lo ha olvidado. ¿Qué diferencia nota?