La resurrección puede parecer un acontecimiento lejano, algo de otro tiempo, de otro mundo. Para la mente natural, es simplemente imposible. Sin embargo, lo notable es lo siguiente: este milagro histórico, esta muestra del amor y del poder de Dios, moldea nuestra vida cotidiana de la manera más práctica.
Este mes, compartimos las reflexiones del Dr. Stanley sobre el Cristo vivo y por qué su resurrección es importante no solo para la eternidad, sino también para los desafíos muy reales a los que usted se enfrenta hoy en día.
¿Alguna vez ha hablado con alguien que pensara que la resurrección de Jesucristo era una tontería?
La Biblia dice que incluso los apóstoles, los hombres más cercanos a Él en la Tierra, tuvieron dificultades para creer (Lc 24.11), por lo que no debería sorprendernos que nuestros amigos y vecinos se pregunten por qué nos reunimos cada semana para hablar de “un hombre muerto”.
¿Y usted?
¿Cree en verdad que Jesucristo, el Hijo de Dios, fue crucificado, ¿sepultado y que resucitó al tercer día?
Lo sabemos, no solo porque la Palabra de Dios así lo afirma, sino porque Él vive en nuestros corazones. Sentimos su presencia y su poder en nuestras vidas.
Veamos las enormes ventajas que tenemos en Cristo y lo que significa para nosotros a nivel personal el que Él viva.
Porque Él vive, no estamos solos.
Él les dijo a sus discípulos: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Jn 14.18). Y dijo que el Espíritu Santo estaría en nosotros, con nosotros y sobre nosotros (Jn 14.17; Hch 1.7-9).
Todos hemos estado en situaciones en las que nos hemos sentido destrozados por el dolor y nos hemos preguntado dónde estaba Dios. Sin embargo, Él está justo donde dijo que estaría: viviendo en nosotros por medio de la presencia y el poder del Espíritu Santo.
Porque Él vive, no necesitamos preguntarnos si Dios proveerá.
Cristo prometió que Dios saciará nuestras necesidades si buscamos primero su reino y su justicia (Mt 6.25-33). No hay situación demasiado difícil como para que sus manos soberanas no puedan manejarla.
Puede que no actúe de la manera o en el momento que esperamos, pero Él siempre tiene lo mejor para nosotros, y Cristo ha prometido estar a nuestro lado mientras esperamos la provisión de nuestro Padre celestial.
Porque Él vive, podemos orar con confianza.
Muchas personas oran esperando que Dios las escuche, pero orar con confianza es creer en que Cristo, quien murió en la cruz para pagar la deuda de nuestros pecados, ascendió al Padre, y ahora está sentado a su diestra, intercediendo por nosotros.
Reflexione en 1 Juan 5.14, 15: “Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.
Porque Él vive, podemos sentir paz en los momentos más difíciles de la vida.
Él dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Jn 14.27). Cuando pase por adversidades, Cristo será su ancla. Él nunca le pedirá que enfrente ninguna dificultad sin su amorosa presencia o sin su poder.
Porque Él vive, podemos enfrentar la muerte con valentía.
Cuando usted confía en Jesucristo, hace suyo el regalo de la vida eterna.
“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Ro 10.9, 10).
¡Cuán agradecidos estamos de que Dios haya hecho su mensaje tan sencillo! Confíe en el Señor Jesucristo por lo que hizo en la cruz y recuerde que dejó una tumba vacía.
Gracias a ello, tenemos la profunda y maravillosa seguridad de que le pertenecemos y de que disfrutaremos de Él en el cielo por la eternidad.
Esperamos que el mensaje del Dr. Stanley le haya recordado que la resurrección no se trata solo de lo que sucedió hace dos mil años, sino del Salvador vivo que camina con usted hoy.
Gracias a que Él resucitó de entre los muertos, usted nunca enfrentará nada solo. Sea lo que sea por lo que esté pasando este mes, recuerde que sirve a un Señor resucitado que conoce sus necesidades, escucha sus oraciones y nunca le abandonará.
Para la gloria de Dios,
Sus hermanos de Ministerios En Contacto