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Jirafas de Rothschild, reserva nacional de Masái Mara, Kenia. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Una vida abundante

La verdadera plenitud viene cuando buscamos a Dios por encima de todo lo demás.

Salmo 16.11

En público, la mayoría de la gente parece feliz, pero bajo la superficie, es probable que se sienta vacía. De hecho, es posible estar en medio de una gran multitud y aún así sentirse solo.

Esto ocurre porque el ser humano tiene un anhelo que solo Dios puede satisfacer. Nadie puede sentirse pleno hasta experimentar su amor transformador e incondicional. Cristo dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Jn 10.10). En otras palabras, Él desea que tengamos una vida plena, algo que solo se alcanza al relacionarnos con Él.

Sin embargo, incluso una persona salva puede sentirse vacía. A veces esto se debe a la desobediencia: un desvío en el caminar con el Señor puede convertirse en un estilo de vida que priva al creyente de una satisfacción profunda. También ocurre cuando los cristianos viven según la Palabra, pero sin rendirse por completo al Padre. Muchos aún intentan llenar su vacío con logros, dinero o relaciones, y cuando estas aspiraciones ocupan un lugar más alto que el Señor, terminan produciendo insatisfacción.

La vida abundante solo es posible cuando buscamos a Dios por encima de todo. Ore pidiendo su dirección al examinar su corazón. Confiese cualquier pecado y pídale al Padre celestial que llene su vida como solo Él puede hacerlo.

BIBLIA EN UN AÑO: NÚMEROS 23-25