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Greenbrier Creek, Parque Nacional de las Montañas Great Smoky, Tennessee. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Un propósito de la adversidad

La adversidad suele ser la herramienta que Dios usa para enseñarnos a aborrecer el pecado y correr hacia Él.

Salmo 37.23-28

Cuando atravesamos tiempos de adversidad es fácil concentrarnos solo en nuestros problemas. Sin embargo, Dios tiene propósitos específicos al permitirnos pasar por tiempos difíciles.

Una razón por la cual Él puede permitir las pruebas, es para enseñarnos a seguirlo más de cerca, rechazando el pecado. En el Salmo 97.10 se nos dice: “Los que amáis a Jehová, aborreced el mal”. ¿No es cierto que a veces no actuamos como si aborreciéramos el mal? Podemos decir: “El mal está por todas partes en este mundo, así que supongo que es inevitable. Lo mejor que puedo hacer es tratar de manejarlo”.

Pero no se nos ordena manejar el mal; más bien, se nos instruye a aborrecer su presencia. En el pasaje de hoy, el versículo 27 dice: “Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre”. Cuando vemos el mal, debemos darnos la vuelta y huir en la dirección opuesta.

La adversidad tiene la capacidad de aclarar las cosas. En las temporadas difíciles, Dios refina nuestra visión espiritual y comenzamos a ver con mayor claridad lo destructivo que es el pecado. La dificultad que antes parecía carecer de propósito se convierte en el medio por el cual Dios nos acerca más a Él, enseñándonos a aferrarnos a lo bueno y a huir de lo destructivo.

BIBLIA EN UN AÑO: 2 CRÓNICAS 24-25