Cuando tomamos decisiones acertadas que honran y glorifican a Dios, encontramos su favor en nuestras vidas. El Dr. Stanley se inspira en la historia de Noé para explicar cómo caminar en el favor de Dios. Anima a los creyentes a reflexionar sobre cómo escuchan a Dios, cómo alinean sus deseos con su voluntad y cómo pueden vivir de una manera que fortalezca su fe.
Bosquejo del Sermón
¿Puede usted sentir la presencia y el poder de Dios en su vida? El favor del Señor es para cada creyente, y no solo para aquellos que leen sobre este asunto en la Biblia. Pero andar en su favor requiere de algo esencial: aprender a escucharlo. Esta semana, el Dr. Stanley analiza el primer paso clave para experimentar el favor de Dios cada día.
Pasaje clave: Génesis 6.5-8
Lectura de apoyo: Salmo 32.8, 9
¿Qué significa andar en el favor de Dios? Significa tener su aprobación y aceptación, su apoyo y provisión, su poder y gozo.
► “Dios desea que cada uno de nosotros andemos en su favor”.
¿Cuál es la evidencia del favor de Dios en nuestra vida?
Nuestro carácter, conducta y conversaciones lo reflejan.
Las personas que viven a nuestro alrededor pueden ver la presencia de Dios por medio de nuestro estilo de vida.
Cada día aprendemos a escucharlo con mayor claridad.
¿Qué promete Dios a quienes lo escuchan? (Sal 32.8, 9)
Instrucción. Nos da tanto visión como comprensión.
Dirección. Nos guía para que andemos en su voluntad.
Consejo. Nos aconseja a lo largo de todo el día.
¿De qué manera podemos saber si escuchamos la voz de Dios? Lo que dice…
Es congruente con la Biblia. Nunca nos dirá que hagamos algo que contradiga su Palabra.
Discrepa con el razonamiento humano. La obediencia no siempre parece ser lo más “lógico”.
Choca con los deseos carnales. Sentimos un conflicto cuando somos tentados. Esa es la obra del Espíritu Santo en nuestra vida.
Desafía nuestra fe. En ocasiones el Señor nos pide que hagamos algo que parece imposible.
Requiere valentía. Cuando Dios nos ordena que hagamos algo, siempre provee las fuerzas y lo que necesitamos para hacerlo.
► “Dios es nuestro maravilloso Padre celestial, quien desea lo mejor para nosotros en cada área de nuestra vida”.
Dios habla…
Con voz apacible. No grita, sino que susurra: “Este es el camino, andad en él” (Lea Is 30.21).
Muy claro. El Señor nunca nos dice: “Descúbrelo por tu cuenta”.
De manera personal. Dios nos habla de manera individual, para tratar nuestra situación específica.
¿De qué manera puede Dios captar nuestra atención? Lo hace cuando…
Nos inquieta. Sentir desasosiego puede indicar que el Señor desea comunicarnos algo.
Nos da un mensaje mediante alguien más. Puede que Dios nos hable por medio de la sabiduría de otros para darnos dirección.
Nos bendice. A veces las bendiciones del Señor nos hacen detenernos para escucharlo.
Oraciones no contestadas. Puede que Dios permita temporadas en las que tengamos que esperar para prepararnos para grandes cambios.
Decepciones. Cuando algo no sale como lo planificamos, puede que sea porque el Señor quiere cambiar la dirección de nuestra vida.
Fracasos. La carencia de éxito no es siempre algo malo, sobre todo si nos guía hacia Dios.
Problemas económicos. Los problemas económicos a veces muestran aquello en que hemos puesto nuestra confianza.
Enfermedad o lesión. Las enfermedades físicas a veces nos hacen detenernos para escuchar lo que nuestro Padre celestial ha estado tratando de decirnos.
Después de ver el sermón
Esta semana, intente apartar 10 minutos de tiempo a solas, sin teléfono ni ninguna otra distracción; solo escuche a Dios. Después, reflexione en esa experiencia. ¿Qué notó? ¿Logró aclarar algo?
¿Ha notado si Dios trata de captar su atención por medio de la inquietud, las oraciones no contestadas, u otros métodos mencionados por el Dr. Stanley? ¿Qué cree que el Señor le está diciendo?