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Lucerna, Suiza. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Comunión con Jesucristo

Para pasar tiempo con nuestro Señor, tal vez debamos dejar algunas tareas sin terminar.

Lucas 10.38-42

Cuando el Señor Jesús llegó a la casa de María, Marta y Lázaro, María dirigió su atención al Señor. Mientras tanto, Marta estaba distraída con los preparativos (Lc 10.40) y se inquietó porque su hermana no la ayudaba. Podríamos pensar que Marta tenía razón: si aún había trabajo por hacer, su hermana no debería haber estado sentada. Pero el Señor, con amor, reorientó las prioridades de Marta y la dirigió a la verdad (Lc 10.42).

Este relato nos deja lecciones importantes. Para tener comunión con el Señor, a veces debemos dejar tareas pendientes. Él sabía cuánto habían trabajado las mujeres, pero su mayor necesidad era pasar tiempo con Él. Si no hacemos de eso una prioridad, podemos perdernos lo que quiere enseñarnos. El Señor invita a Marta —y a nosotros— a dejar las preocupaciones temporales y escoger lo que de verdad importa.

Establecer el hábito de tener comunión con el Señor es esencial para la salud espiritual, y podemos aprender a mantener conciencia de su presencia aun mientras realizamos nuestras labores diarias. Conectarnos con regularidad con el Señor Jesús agudizará nuestro enfoque en las prioridades de Dios y nos ayudará a distinguir entre lo que es bueno y lo que es mejor. Que escojamos el mejor camino, como lo hizo María.

BIBLIA EN UN AÑO: 1 CRÓNICAS 7-9