Las iglesias locales son fáciles de encontrar, pero decidir a cuál unirse requiere mayor consideración. Una decisión tan importante merece investigación, y es bueno comenzar con lo que dice la Palabra de Dios.
Ekklesía —la palabra griega para “Iglesia”— se refiere a personas llamadas por la gracia de Dios con el propósito de reunirse para adorar y servir a Cristo. La Biblia describe a la Iglesia como un Cuerpo de creyentes y al Señor Jesús como la Cabeza (Ef 5.22-30; Col 1.18).
El diseño de Dios incluye adoración, enseñanza, aliento, evangelización y servicio a los necesitados, dentro y fuera de la congregación. Una iglesia local sana depende de la guía del Espíritu Santo y realiza su obra con el poder y la oración al Señor.
Cuando piense en la membresía, considere estas preguntas importantes: ¿Cree la iglesia en la Palabra de Dios? ¿Está discipulando a sus miembros? ¿Tiene programas misioneros o de evangelización?
Unirse a una congregación es un asunto importante, ya que la comunidad de creyentes es una herramienta que Dios usa para madurar y animar a sus hijos. Escuche la dirección del Espíritu Santo mientras busca, en oración, una iglesia donde congregarse.
BIBLIA EN UN AÑO: 2 CRÓNICAS 15-17