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Sermón de TV

El camino angosto a la paz personal

Alcance la paz interior y el verdadero descanso a través de una relación personal con Jesucristo.

Predicado por primera vez el 22 de abril de 2018

En este mensaje, el Dr. Stanley habla de Jesucristo como el Príncipe de Paz y explica cómo podemos encontrar la paz interior y el descanso verdadero a través de una relación personal con Cristo. No permita que la ira, la lujuria o la amargura le roben la paz. Descubra cómo confiar en Dios y deje que Él calme su alma con su presencia reconfortante.

Bosquejo del Sermón

¿Ha sentido en ocasiones que no puede escapar de los problemas y el estrés? Desde la caída del ser humano, toda la creación gime y sufre (Ro 8.22). Sin embargo, aun durante los tiempos difíciles, los cristianos pueden disfrutar de la paz verdadera. Esta semana, el Dr. Stanley nos habla acerca de cómo podemos hallar esa paz.

Pasaje clave: Juan 14.27

¿Puede afirmar que tiene paz en su corazón? Es decir, no esa felicidad efímera que depende de que todo esté bien, sino esa confianza segura de que sin importar lo que enfrentemos tenemos paz, pues Cristo está en nosotros.

► “El mundo no puede ofrecer la paz que Jesucristo nos da”.

Jesucristo es la única fuente de paz verdadera (Juan 14.27).

  • La mayoría de las personas carecen de paz, ya sea en su trabajo, en su matrimonio, con su familia, o en otras áreas importantes de su vida.

  • El mundo ofrece muchas atracciones falsas, pero solo existe un camino angosto hacia la paz verdadera.

  • La paz no es algo que podamos crear; es un regalo que Jesucristo nos da.

  • Cuando Jesucristo llega a nuestra vida, satisface nuestras necesidades.

  • Puede que no tengamos todo lo que deseamos, pero aun así podemos vivir con paz cuando confiamos en Dios.

  • La paz verdadera depende de nuestra relación personal con Jesucristo, y de nada más.

► “No puede tener paz con Dios si no vive en obediencia a Él. Es imposible”.

Algunos ladrones de la paz son…

  • Los pensamientos de lujuria. Aferrarse a lo sensual crea caos en nuestra alma, no paz.

  • La culpa. Si nos sentimos culpables por algo que dijimos, hicimos, o dejamos de hacer, no tendremos paz.

  • El enojo. Este sentimiento roerá nuestro corazón. No podemos experimentar la paz si estamos enojados con otra persona, sin importar la causa de ese enojo.

  • La amargura. Sentirnos amargados por el pasado nos impide disfrutar de la armonía que nuestro Padre celestial nos ofrece.

  • El egocentrismo. Si todo gira alrededor de nuestra vida, es porque no descansamos en el cuidado de Dios.

  • La duda. Si cuestionamos el amor de Dios, o dudamos que responderá nuestras oraciones, no podremos encontrar descanso y paz.

  • La incredulidad. Quienes no creen en Dios, no disfrutan de la paz verdadera. No cuentan con la fuente esencial de la paz, pues no tienen una relación personal con Jesucristo.

  • La envidia. Si envidiamos a otros por lo que poseen, abandonamos nuestra paz interior y contentamiento.

► “Sin importar lo que llegue a nuestra vida, podemos reaccionar con esta absoluta certeza: ‘El Señor Jesucristo nos dará la victoria’”.

Disfrutamos de la paz de Dios al…

  • Tener fe en que Dios tiene el control absoluto. De otra manera, nos esforzamos en tener el control y perdemos la paz en esa lucha.

  • Confiar que la oferta de paz de Cristo es real. Debemos creer en ella y aceptarla, pese a nuestros sentimientos.

  • Rendir por completo nuestra vida a nuestro Señor Jesucristo. Esto incluye nuestro carácter, conversaciones y conducta.

Después de ver el sermón

  • El término griego para “paz” es eiréné, el cual significa “unirse” o “atar para que sean uno solo”. Si está lidiando con sentimientos de ansiedad o preocupación, ore lo que nos dice Juan 14.27, y que eso le sirva de recordatorio, de que al estar unidos a Dios su paz nos hace sentir completos.

  • ¿Cuáles de los ladrones de la paz mencionados hoy le resulta más difícil de superar? ¿Es la culpa, o la envidia, o el enojo? Dedique unos instantes para pedir la ayuda de Dios en oración, y que así pueda comenzar a resolver ese problema.

Este mensaje es parte de la serie Cómo demostrar un carácter piadoso.