Como mujer temerosa de Dios, ocupada con las exigencias de su familia, Irina se encontró en una clase de esclavitud espiritual. Su vida de oración y adoración se sentía forzada, en lugar de sentir gozo por pertenecerle a Dios. Entonces Jesucristo le mostró a Irina que Él la había liberado para que viviera en libertad y no en esclavitud. Esta ha sido una verdad bíblica que ha transformado la vida de Irina.