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Iglesia de Santa Margarita de Antioquía, Vernazza, Italia. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Obediencia plena

Dios desea una obediencia completa para nuestro bien, no para agobiarnos.

1 Samuel 15

Una de las maneras más comunes en la que nos salimos de la voluntad de Dios es mediante la obediencia parcial, haciendo la mayor parte de lo que Él pide, pero reservarnos ciertas áreas.

El rey Saúl cayó en esta trampa. Después de que Dios ordenó a los israelitas destruir por completo a los amalecitas y sus posesiones, ellos perdonaron al mejor ganado y al líder, Agag. Cuando Samuel llegó, Saúl anunció que había cumplido el mandato. Pero al ser interrogado, culpó al pueblo (1 S 15.15), aunque él era el rey, y ninguna decisión importante se tomaba sin su aprobación.

Luego Saúl dio una explicación: los animales se habían guardado para sacrificarlos al Señor. Parecía piadoso, pero Samuel no se dejó engañar y señaló la acción de Saúl como lo que era en realidad: rebelión (1 S 15.23).

Podemos hacer lo mismo. Nuestras razones para obedecer a medias pueden parecernos lógicas, e incluso podemos creer que honramos a Dios. Pero el Señor no juzga nuestra obediencia por nuestras intenciones o justificativos.

¿Ha estado usted justificando una decisión que no termina de alinearse con lo que Dios quiere? La obediencia parcial puede parecer un compromiso razonable, pero nos impide experimentar la plenitud de caminar en la voluntad del Señor.

BIBLIA EN UN AÑO: SALMOS 19-22